
Su vida siempre estuvo marcada por momentos claves. El primero, cuando ella y su madre huyeron de ese hombre alcohólico y violento. El segundo, cuando llegó la invitación para enlistarse en el ejército. Pero ahora había uno nuevo, un tercer momento. Debido a sus habilidades, su inteligencia y audacia, Tania Beckam fue contactada por la CIA para una misión: Infiltrarse en el negocio de trata de personas que maneja la Yakuza, la gran y feroz mafia japonesa. Con mil dudas en su cabeza y cien miedos en su cuerpo, decide aceptar y demostrar que puede lograr desmantelar la red de prostitución, pero nunca contó con que al hombre que tendría que enfrentarse despertaría en ella una absurda curiosidad y un fervor en su piel por tenerlo cerca y no precisamente para entregarlo a la CIA.