A la ciudad de Tijuana la definen, además del trazo de sus calles, de la disposición de sus casas y de su fisonomía urbana: el sentido mismo de su historia, un pasado más o menos reconocible, ciertos símbolos, dos o tres lugares típicos, su condición de ciudad fronteriza; y, de modo muy significativo, toda la cauda de mitos y leyendas que ella misma ayuda a fomentar con singular empeño.