Urano y Neptuno son dos mundos helados debido a la enorme distancia que los separa del Sol, y ambos cuentan con numerosos anillos y lunas. Curiosamente, el eje de rotación de Urano está tan inclinado que el planeta parece orbitar de lado. Por su parte, Neptuno sufre vientos supersónicos y da paso a los objetos transneptunianos, en los confines de nuestro sistema planetario.