ALVAREZ RABO empezó a hacer cómics a la edad en que la gente suele dejar de hacer cómics. Nunca quiso sacar dinero con ello y es esta una de las pocas cosas que consiguió en su patética existencia. El 11 de septiembre del 2002 (aniversario del golpe de estado chileno) procedió a su "suicidio creativo" al no haber recibido las 1.000 cartas de apoyo que pidió a sus seguidores, y sobre todo, por la falta de interés que su obra suscitó en los "Mass Media". A partir de entonces ALVAREZ RABO es, junto al Ché Guevara, Diana de Gales y Bruce Lee, leyenda.