
Álvaro Obregón - el único general invico de la revolución mexicana - era un hombre que se burlaba de la vida y de la muerte; con un talento natural para las armas, una extraordinaria memoria, frío y calculador para disponer de sus enemigos, se sumó a la revolución con un sentido eminentemente pragmático. En una interesante y polémica conversación con el caudillo sonorense, Froylán López Narváez lo define como "animal político". La charla se desarrolla desde la historia del caudillo, pero juntos analizan la política de antes y la de ahora, la forma como la revolución torció el camino, la muerte como presencia permanente en el proceso revolucionario y las cuentas que aún permanecen pendientes en el México actual.