
Nos persiguen. No sé quiénes son ni qué quieren de nosotros. Nos acechan. Caminamos entre senderos desconocidos que nos llevan a insólitos lugares. Nos rastrean. Y estoy bastante seguro de que es culpa mía. Las Cordilleras Alisias, el Bosque Sumergido o el Foso Invertido componían cuentos infantiles que ahora se han vuelto realidad. Una Rastreadora y uno de los portadores de las Armas Catalizadoras me acompañan en mi viaje hacia el Recodo de las Hadas. Pero ¿cómo se supone que voy a llegar hasta allí sin Banuk?