
«Yo creo que el momento más difícil del amor es el principio. Que el amor es una palabra tan fuerte que necesariamente tiene que ir mal para que luego vaya bien. Os advierto que no es tan bonito como parece desde fuera. De repente te sientes como si te hubieran quitado las pilas: sin ganas para hacer nada salvo pasarte horas mirando al cielo, escuchando música o escribiendo versos tontos. Yo jamás escucho canciones italianas. Normalmente, lo único que me interesa de Italia son las pizzas. Pero cerré los ojos y me quedé escuchando al cantante espagueti con la misma devoción que si fuesen los Dover. Eso es lo que el amor había hecho con ella. La había convertido en una persona diferente. Y yo, sólo con la sonrisa, otra vez me monté en la nube. O en la película, o en lo que fuera aquello. Era la primera vez que una mujer que no fuese mi madre, mi madrina o mi abuela, me besaba. Aquella experiencia dio para muchos poemas y para muchas películas de amor en mi margín.»