Este es un libro para todos, pero de modo preferente para los jóvenes aun no contaminados con el somg del aburrimiento del cual no suelen salir sino con estimulos artificiales. ¿Qué más estimulo que mirar asombrados la realidad que los rodea? Este libro servirá para cumplir esa ocatava bienaventuranza de la que hablaba Unamuno: despertar al dormido. Y mucho de dormidos ante las maravillas de la vida, por desgracia, tenemos todos.