¿Puede existir una muerte más terrorífica que morir asfixiado al ser enterrado vivo? El narrador describe en primera persona un trastorno que le aqueja; esta enfermedad, lo lleva con frecuencia a pérdidas de conciencia muy similares a la muerte, lo que conduce al personaje a vivir con el pánico de ser enterrado vivo durante la manifestación de alguno de esos episodios. Así, hace contraer la promesa a familiares y amigos de que no lo enterrarán antes de haber comprobado fehacientemente su óbito. Construye asimismo una complicada sepultura con un equipo instalado que le permita pedir ayuda en caso de "despertarse" enterrado. Un día al salir de caza con sus amigos, se alejaron del camino, cayó la noche y la tempestad lo obligó a buscar resguardo y víctima del cansancio quedó rendido es un pequeño refugio… al despertar… ¿sucedió lo que tanto temía?