En nuestros tiempos, el arte de lo posible ya no se deja definir como política, sino como hiperpolítica. Para desentrañar este concepto, Sloterdijk retrocede a la época de las altas culturas clásicas y consigue captar nuestro tiempo con lucidez aumentada a través de un recorrido de tres milenios y que dibujará un fresco histórico universal «para disgusto de aquellos que se alivian con las tesis de que los grandes relatos ya no son posibles».