Esta novela permaneció inédita varios años por voluntad expresa de la autora. En sentido estricto se trata de un ejercicio literario que recrea el relato erótico francés (Louÿes, Batille, Mandiargues, Réage) y donde no está ausente el homenaje a Sade. Inés repite el paradigma de la doncella inocente, preservada sin mácula en un convento hasta que es arrojada al mundo sometido por el demonio, la carne y en esta ocasión—década de los sesenta—también por las drogas. La imaculada Inés es retenida por un círculo de malditos que ofician rituales de ignominia y crueldad. Ella sólo piensa en huir, pero esté condenada al encierro y la tortura porque no es una víctima más del grupo y sus cabecillas, sino La Víctima propiciatoria, elegida por los dioses—o por los demonios—para echar abajo la lógica del no hay víctimas ni verdugos. Con su angustia, su dolor y su sacrificio final, Inés contradice a quienes lo inmolan y los derrota. Novela que se r