Uno de los rasgos más característicos de la literatura de Adelaida Fernández, es su estimulante inmersión en la cultura negra, la cual no abandona en esta novela. Narrada a través de dos protagonistas, Nay de Gambia y su hijo Sundiata de Gambia, la escritora aborda varios tópicos, entre los cuales se encuentran: la violencia poscolonial, el espíritu regente después de abolida la esclavitud, la cultura de los esclavos y la cercana relación de estos con la ciudad. Sobresale la profusión de datos en la narración que otorga verosimilitud a lo narrado y la agilidad de la escritora para introducir personajes episódicos.