La guerra ha terminado y en Camelot es tiempo de alborozo. Y, sin embargo, unas noticias del remoto norte ensombrecen la alegría. La tierra allí se diría enferma, incapaz de fructificar. Pero no se detienen ahí los prodigios. Reunidos alrededor de la Mesa Redonda los mejores caballeros del reino, una visión les interrumpe: la de un cáliz dorado que emana luz y abundancia. Lanzarote, Perceval, incluso el joven y recién llegado Galahad deciden partir en su búsqueda. Su alma les dice que el futuro mismo del reino está en juego.