
Es el año 1823. Genara de Barahona se ha separado de su marido y goza del favor de los absolutistas para viajar a los lugares donde se está tramando el golpe de estado con mensajes y propuestas. Está enamorada de Salvador Monsalud y viaja con él. Monsalud es apresado en el pueblo de Benabarre y Genara lo abandona a su suerte. Lo encuentran 5 meses después en un sótano de Urgel. Se une a la contraguerrilla, dirigida por Espoz y Mina. Mientras tanto se forma una regencia provisional en Urgel y se promueve el levantamiento de partidas realistas, así como la invasión consentida de los franceses para apoyar el absolutismo. Genara viaja a París, vuelve a España y se entera de que Salvador está vivo, y quiere tenerlo por encima de todo. Se une a los Cien Mil Hijos de San Luis para viajar a Madrid, engaña a Solita indicándole un destino falso para su hermano y espera a Salvador. Salvador llega a Madrid y está desolado por la partida de su hermana, y además está perseguido. El gobierno se ha instalado en Sevilla y se ha llevado al rey. Marcha a Sevilla con su compañero masón Campos, su sobrina Andrea y el marido de ésta, el marqués de Falfán de los Godos. Genara no va, pues tiene celos de Andrea. El resto del relato es un desencuentro continuo entre Salvador y Genara, que no se vuelven a ver. Cuando por fin el conde de Angulema, que dirige a los soldados franceses, vence, el gobierno capitula, entrega al rey y son cogidos presos los liberales, entre ellos Monsalud. Genara emplea todo tipo de artimañas para rescatarlo pero al final la cogen también presa.