No es facil escribir una novela sobre la locura sin caer en el topico (el loco como iluminado, como monstruo, como martir) y sobre todo no es facil que el resultado sea una lectura entretenida y hasta ligera, mostrando ademas de forma mas o menos veraz la realidad de las enfermedades mentales. Eso (que intento en otro sentido tambien Machado de Assis con El alienista) es precisamente lo que logra Andreyev en Los espectros. En esta novela, Andreyev (o Andreiev) nos traslada a un apacible sanatorio ruso, en el que conviven el elegante Pomerantsev, subjefe de la administracion que cree volar con san Nicolas curando a los enfermos; Petrov, obsesionado con llamar a todas las puertas hasta que le abran; el doctor Sheviriov, que dirige la institucion con mano compasiva, cuando no esta tomando champan en los salones burgueses de la ciudad, o la triste y timida enfermera enamorada de el. Los espectros no oculta las consecuencias a veces tragicas de la locura (el aislamiento, el sufrimiento o incluso la muerte) pero lo presenta todo con la misma calma que dice reinar en el sanatorio. No es que lo que se nos cuenta sea alegre, pero el tono con el que se nos cuenta es cuando menos desenfadado, ameno, sencillo. Sin romanticismos excesivos ni dramatizaciones. Ademas, como la obra es no breve, sino brevisima, se ventila practicamente de una sentada, y deja ganas de mas (una sensacion preferible en todo caso al cansancio que producen las novelas demasiado largas). En fin, otra joyita minima que nos regala Acantilado, ideal para devorar en dos viajes de metro o en una tarde de domingo."