La obra maestra de José de la Cuadra está en el inicio del realismo mágico: es su versión maldita y oscura. Nicasio Sangurima es el prototipo del dictador autoritario y despiadado, extremadamente violento, además de un mito de la literatura hispanoamericana. Con mano férrea gobierna La Hondura, un espacio perdido en el tiempo que es fruto de un pacto con el diablo. Sus hijos no son más que el alimento del que se sirve para alimentar sus deseo de poder. La tragedia es el sino de todos ellos y de él también. Si John Ford hubiera nacido en Ecuador, habría rodado esta magnífico western ecuatoriano.