El músico, joven y rebelde, decide instalarse solo en Viena. Allí conoce por fin a la mujer de su vida, Constance Weber, y se anuncian Las bodas de Fígaro . Por su lado, Thamos, el fiel compañero del artista, intenta con algunos amigos formar una verdadera logia capaz de transmitir los ritos masónicos inspirados en los Grandes Misterios egipcios a su protegido. Y no lo hace sin peligro, pues al poder instituido no le gusta lo que le parecen los inicios de una revolución. Sin embargo, Mozart no renuncia nunca y se convierte en Aprendiz masón a los veintiocho años. La Luz está en él.