Periodista, crítico agudo y mordaz, poeta de creaciones que se elevaron hasta las regiones angélicas y descendieron hasta las esferas de lo demoniaco, escritor apasionado y apasionante, Edgar Allan Poe, tuvo una vida turbulenta y excepcional. Conoció las privaciones, el amargo escenario de la calle y se dio a la bebida con exceso. Pero nunca se sometió a destino que quería señalarle la hipocresía de una moral burguesa, que escondía terribles lacras. Con dotes extraordinarios para el análisis matemático, Poe conjugó en sus obras dos elementos aparentemente una hipótesis irreal fantástica y un riguroso, estricto mecanismo de deducción y razonamiento que la hacen creíble.