
Sylvia Plath nació en Boston en 1932 y se suicidó en 1963, en uno de los más desgarradores inviernos de que se tengan memoria en Londres. "La poesía de Plath es blanca y dura como el más hermoso diamante, y roja y vulnerable como una herida abierta o como los corazoncitos que le gustaba pintar en cualquier superficie". Con estas palabras, Paulina Vinderman, destacada poeta y traductora argentina, resume en su esplendor la poética de una de las más grandes y perturbadoras voces del siglo XX.