“Estos relatos -prefiero denominarlos relatos antes que crónicas- pueden leerse con la fruición del interés por la aventura, una intrepidez que oscila entre la alegría de vivir y el borde del peligro, la injusticia que pide ser escrachada a gritos. Todo el tiempo Alarcón está planteando un interrogante: cómo se cuenta un paisaje marginal sin demagogia. Porque es allí donde Alarcón detecta lo central de su literatura”. Guillermo Saccomanno