La pregunta que lo complicaba todo era "¿Qué comen los vampiros?", porque la respuesta era terrible: "Sangre". Sólo de pensarlo a Ilya le venían náuseas. "Vamos, Ilya, ¿qué clase de vampiro eres? No eres capaz de metamorfosearte en lobo ni en murciélago, ni siquiera cuando te va la vida en ello. ¿Y ahora haces ascos a un nutritivo plato de sangre humana? De seguir así, como vampiro nunca llegarás a ninguna parte, Ilya."