Un escritor recibe un encargo de un viejo enfermo y solitario: Max. Consiste en revisar, corregir o reescribir el libro en el que ha plasmado su autobiografía: El hombre que huía del amor. Aceptará el encargo, por cierta simpatía hacia al viejo y sobre todo porque le asegura que escuchó las últimas palabras de Antonio Machado.