La prosa de Eduardo Blanco (1839-1912) es conocida principalmente a través de su célebre Venezuela heroica. Sin embargo, Karl Krispin, prologuista de esta edición, opina que «Zárate es en términos de su salida airosa al juicio de nuestros días la obra que lo consagra», sobre todo, porque conforma una de las primeras piezas novelísticas nacionales. El esfuerzo del autor por plasmar los hechos que corren paralelos a la gesta independentista, da como resultado el dibujo de un personaje que cabalga entre el bandolero ruin y el héroe de Sherwood; y cuyo escenario de lucha es el mismo donde tiempo antes el ejército de Bolívar buscó la libertad.