Nacida de la cabeza de Zeus, Atenea heredará el poderío y la fuerza de su padre, pero también la astucia y la inteligencia de su madre, la oceánide Metis. Esta singular amalgama de cualidades forjará la compleja personalidad de la diosa casta. Guerrera y estratega, señora de Atenas y diosa de los oficios y las artes, su hondo sentido de la justicia acabará por imponerse a las violentas reacciones a las que en ocasiones la empujan su vanidad, su natural competitivo y su enorme pudor. Su amor por los hombres la llevará no solo a brindarles inventos y técnicas, sino a instaurar el tribunal ateniense del Areópago, fundando así la norma del derecho, que desterrará de la ciudad el funesto círculo de la venganza.