En 'Las panteras y el templo' (1976), un hombre escucha los reproches de su mujer hasta la muerte; un anfiteatro onírico y lunar es escenario del último encuentro amoroso; una imagen diabólica y femenina oculta el misterio del tiempo; un escritor—por una voluntad ajena y demencial—se transforma en el fantasma de su propia invención; un discípulo reconoce la mejor lección de su maestro: superarlo. Y a modo de un canon que se organiza por sus ecos, además, en estos cuentos dialogan Kafka y Poe, la voz de una trompeta y Cortázar, las simetrías de la realidad y Borges y grietas por donde inexorablemente se deslizan universos paralelos, y cartas, y locura, y amores, y venganzas, y suicidios, y perfume a lilas y crímenes perfectos.